(publicado por Bibliotecas Públicas Municipales - Madrid - 2008)
Cada niño es único y nadie mejor que tú sabe qué es lo que más le gusta ver y escuchar.
CÓMO AYUDARLES EN LOS COMIENZOS
La familia supone el mayor estímulo para desarrollar en los niños el hábito de la lectura, por ello os sugerimos algunas recomendaciones:
Si los niños ven que sus padres y hermanos leen, les va a servir de modelo e imitación.
Dedicar todos los días un tiempo para la lectura, creando un hábito diario, de la misma manera que lo dedican a comer, dormir o jugar.
Desde una edad muy temprana (a partir de los 6-12 meses), mucho antes de que aprendan a leer, podemos iniciarles en el mundo del libro y la lectura; leer imágenes, pasar páginas, mirar álbumes ilustrados y, por supuesto, contarles cuentos o leérselos cuando son un poco más mayores.
Acudir a alguna biblioteca cercana, donde van a poder ver a otros niños leyendo y podrán llevarse libros prestados haciéndose responsables de su uso.
Deben disponer de un lugar accesible donde poder colocar sus libros de manera ordenada.
LIBROS PARA CADA EDAD
De 0-2 años: libros de tela, de plástico, de cartón duro y con imágenes de los objetos que les rodean. También son interesantes los libros con rimas y repeticiones.
De 2-4 años: cualquier tipo de libro-juego, libros informativos que les ayuden a diferenciar conceptos (frío-calor, dentro-fuera..) y libros de conocimiento, para descubrir la realidad que les rodea.
De 4-6 años: historietas cómicas, álbumes ilustrados y libros que les ayuden a resolver sus preguntas y sus miedos.
Tanto para vuestros hijos como para vosotros la
lectura debe ser un placer y no un deber.
LO QUE DEBEMOS EVITAR
Nunca le impongáis una lectura si no le apetece y respetad sus gustos.
No debéis forzar el aprendizaje de la lectura, muchas veces el niño no está preparado y tenemos que respetar su ritmo.
No relacionar la lectura con las tareas escolares. Los niños deben descubrir las posibilidades que la lectura tiene para saciar su curiosidad y para divertirse.
EN LA BIBLIOTECA
La Biblioteca es el lugar ideal para compartir el placer de leer con tus hijos.
Colaborar para que el ambiente sea el más idóneo para la lectura, evitando ruidos, carreras, etc.
Los libros de la biblioteca son de todos, enséñale a cuidarlos.
Ayuda a tus hijos en la elección de los libros más adecuados para su edad.
(publicado por Bibliotecas Públicas Municipales - Madrid - 2008)
POR EL PLACER DE LA LECTURA:
ResponderEliminarLa SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.
Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.
POR LA LECTURA
Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un
Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de
jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque
no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido,
atendía su biblioteca circulante.. Era suya porque la había creado él
solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos.
Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres. Allí descubrí
a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.
Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo
madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho
cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un
rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para
sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque
les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los
dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero
cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por
el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que
estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún
libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo
después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas
lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple
moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros
mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran
hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que
mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los
propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una
empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados,
paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y
luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos
no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el
placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al
cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una
biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han
valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por
ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en
favor del libro.
Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón
bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de
pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada
libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los
autores del desgaste del préstamo..
Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga
una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.
Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada
la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por
cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y
fomentar la lectura?
Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la
operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá
menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de
publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus
productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa
prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa
mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente
deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.
Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de
autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida
en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.
¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!
José Luis Sampedro
Si estas de acuerdo, pásalo. Por el placer de la lectura.